"Sólo Johnny me permite crear los personajes tal y como los tengo en mi mente”, dice Burton, y posteriormente el actor le devolvió el favor.
Londres.- Johnny Depp y Tim Burton encajan como dos piezas correctas de un rompecabezas.
“Sólo Johnny me permite crear los personajes tal y como los tengo en mi mente”, dice Burton.“
Desde la segunda vez que nos vimos encontramos una conexión por instinto”, completa Depp.
Ambos están en Londres para promover Sweeney Todd, su más reciente colaboración que adapta al cine el sangriento musical exitoso de los años 70.
En esta ciudad, entre catedrales góticas y edificios que presumen de barroco y realeza, director y actor parecen moverse en un ambiente adecuado.Uno con el pelo siempre revuelto y el otro con un sombrero en el que oculta el rostro y hasta parece que lo defiende del mundo exterior.
Depp agacha la cabeza tras el ala del sombrero y así cuenta aquella segunda vez que conoció a Burton: “Fue en una cafetería de Los Ángeles; platicamos sobre lo que debería ser un actor y su relación con los directores.
Tuvimos muchas cosas en común, un instinto nos llevó a acercarnos cada vez más”.
Burton ríe a carcajadas cuando escucha el relato de Depp.
Explota al decir: “¡Es cierto, pensamos igual!”.Luego señala su mayor virtud: “Johnny nunca se mira a sí mismo mientras actúa un personaje.
Eso se lo agradezco y es suficiente para mí como director.
Es muy abierto a la caracterización y nunca está pensando si se verá bien o mal en la pantalla.Simplemente dice: “De acuerdo, vamos a hacerlo”. Así hemos trabajado”.
Aquí es donde el Depp encaja a la perfección con Burton: “Todos los actores dependemos de lo que nos permitan hacer los directores.
Ellos son quienes deciden hasta dónde podemos crear nuestros propios personajes.
En cuanto me encontré con Tim supe que me permitiría sacar todo mi potencial”.
Burton señala que esa falta de vanidad por parte de Depp se ha convertido en la mejor forma de colaboración en películas como El joven manos de tijera, donde el actor se permitió crear “un personaje que todo el tiempo está deprimido”.
Es un proceso que, por cierto, también ha vivido con la actriz Helena Bonham Carter, quien en la vida real también se parece a los personajes de películas de Burton.
Justamente ahora, Johnny Depp es “una mezcla entre un demonio y un ángel” en el largometraje Sweenney Todd.
“Es decir —explica el actor— la combinación balanceada entre el villano y la víctima”.Es un típico personaje de ficción del siglo XIX londinense: un asesino serial que se mueve entre las sombras de la zona más paupérrima de la ciudad y con el trasfondo del humo que anuncia la revolución industrial.
Depp señala que sintió una gran libertad al crear este personaje: “No hubo un proceso como tal, es decir, simplemente comencé a buscar dentro de mí demonios y poco a poco lo fui encontrando”.
Y lo dice mientras se esconde tras el ala de su sombrero de fieltro.
En ese momento, Burton estalla otra vez en carcajadas: “Pero yo no le dije que lo hiciera”.
El tímido y el extrovertido demuestran otra vez que encajan tan perfectamente como la columnas barrocas de una catedral londinense.
(Fuente: http://www.fotolog.com/xjohnnyxdeppx )



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